¿Guardamos una ilusión o estamos posponiendo un sufrimiento? El propósito de la existencia no es esquivar el dolor. El esfuerzo evolutivo de millones de años de nuestra especie no pudo haber desembocado en una misión tan parca como la de escurrírsele al sufrimiento. Entonces, ¿por qué a la hora de decidir (asuntos grandes y pequeños), nuestra apuesta fuerte es a ahorrarnos un nuevo pesar en lugar de apuntarle a una vida feliz? Resulta que al cerebro consciente le aterra la idea de sufrir.

Sábado, 22 Octubre 2016 20:46

El drama sublime de querer odiar y no poder

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Lo único que causa más insomnio que una rabia bien enconada es querer odiar y no poder. Por eso el desafío es tan extraño y la vez tan divino: porque a veces sucede que aunque hayamos pasado todas las desventuras emocionales que se puedan vivir con alguien, sentimos que no tenemos absolutamente nada qué perdonarle.

Todos estamos conectados Si la vida funcionara como las transacciones de la bolsa de valores, donde para recibir una cosa hay que entregar a cambio otra, ninguno de nosotros habría vivido la mitad de todas las escenas lindas que ha protagonizado, ¿o sí? Veamos: ¿prepagó la gentileza de ese extraño?, ¿remó muy duro para que los colores del atardecer tuvieran ese tono ámbar tan fotogénico?, ¿pasó muchas noches sin dormir para que a ese humano irresistible le pusieran esos ojazos con los que lo mira? Y, a pesar de que todas esas bellezas pasan –y pasarán- sin nuestra intervención, cuando las estamos disfrutando y no nos cabe más alegría en el pecho, el cerebro (en su afán de sellar cualquier rendija por donde se pueda colar el sufrimiento), interrumpe el trance mágico en el que estamos con la pregunta más floja (y más arruinadora de momentos) que podemos hacernos alguna vez: “¿Con cuánto dolor voy a pagar luego por todo esto tan bueno?”.

 

 

¿Cuándo fue la última vez que estuvo con usted mismo? Para estarlo no hace falta mudarse al campo, irse a un retiro espiritual ni hacer nada muy raro; basta con que se le mida a parar un momento y a enfocar su atención en lo bien que se siente inhalar y exhalar; no más. Por supuesto en cuanto haya tomado unas tres respiraciones conscientes, el cerebro le va a reclamar: “¡¿Y jugando a no pensar vamos a solucionar todo?!”. No va a ser fácil pero le estoy hablando de arriesgarse a frenar y mirarse al ombligo porque ser capaz de estar a solas es un prerrequisito –en el rango de “indispensable”- para su felicidad.

 

Sylvia Ramirez, felicidad, liderazgo, liderazgo positivo, marca personal, oradora, ponente, speaker, conferencista, conferencia, charla, ponencia, congreso, convencion, Summit, motivación, recursos humanos, human resources, Happiness, leadership, positive leadership, personal branding, talent, self management, gerencia, talk, motivational, liderazgo personal, personal leadership, human development, mexico, miami, usa, España, Colombia, influyente, seminario

Hay veces que uno siente como si el marcador del partido de su vida fuera 5-0 (perdiendo uno).

Cuando sea así, hágase un momento a un lado de la cancha y considere lo siguiente:

La vida suya va al ritmo que tiene que ir.
La vida suya va al ritmo que puede ir.
Entonces lo primero es calmarse. El nuestro es un partido raro porque nadie sabe exactamente cuánto va a durar. Por lo tanto lo primero es calmarse.

Lo segundo es hacer un inventario de las cosas que Ud. tiene a su favor para levantar el marcador (al minuto que sea).

Nota: no es que sea indispensable ponerse en la tarea de levantar el marcador. Su vida es valiosa por el sólo hecho de estar usted vivo, incluso si nunca llega a anotar un solo gol, ni más faltaba. Es que no sólo es valioso el que gana: también es valioso el que a duras penas logra mantenerse dentro del campo de juego. Recuerde eso.

Y sin embargo volvamos a lo de hacer el inventario de cosas que estarían a su favor en caso de querer Ud. levantar el marcador de su partido, porque de todas maneras el ejercicio es interesante.



Dese cuenta de que en su inventario de Cosas a Favor lo más posible es que cuente Ud. con lo siguiente:
 

  • El hecho de estar Ud. todavía con vida (no pase por este punto tan rápido. Puede parecer una obviedad cursi, pero estar vivo quiere decir que todavía hay chance de intentar algo).

 

  • La posibilidad de aplicar las lecciones que ha aprendido hasta aquí (sea que las haya aprendido por las buenas o a los trancazos).

 

  • Algunas (o muchas) personas que piensan bien de usted y que gustosísimamente querrían colaborarle (así sea sólo mandándole buena energía: todo suma).

 

  • Su talento nivel ninja para alguna cosa en esta vida (hacer tortas de plátano, diseñar cosas extraordinarias, ser constante, consolar a la gente, hacer planeaciones financieras, lo que sea. En mi tierra decimos: “No hay bobo sin su gracia” y es cierto. TODOS tenemos alguna gracia).

 

  • Un aparato con internet que lo puede poner en contacto con gente de cualquier parte del mundo (el mismo aparato donde está Ud. leyendo esta publicación, por ejemplo).

 

  • Una cabeza que es de su propiedad y no al revés (o sea, usted cuenta con una cabeza que es suya y que por lo tanto usted puede entrenar para que esté a su servicio generando buenas ideas en lugar de seguir corroyéndolo con pensamientos amargos, repetitivos o anticuados).


  • Además de su cabeza, también cuenta Ud. con un corazón y con un kit de tripas donde se aloja la intuición que podrá ir marcándole el camino en horas inciertas. Tremendo tesoro. Por cierto, hay que cuidar del cuerpo precisamente por eso: porque es el recinto donde habita su intuición.

 

  • Su prodigiosa capacidad de amar y de recibir amor, que sigue asombrosamente intacta a pesar de todas las cosas que ha tenido que ver.

 

  • Su capacidad de imaginar cosas que todavía no existen (o más sencillo todavía: otro activo con el que Ud. cuenta en su inventario de herramientas para levantar el marcador es su capacidad de soñar. Es un activo porque los sueños le dan a uno un sentido de dirección —y este sentido funciona a pesar de la confusión o de la oscuridad).

 

¿Se da cuenta?
 

Si ya aguantó la paliza, seguramente va a poder sobrevivir a la convalecencia.

Apenas pueda, vuelva a fijar una meta y anótese ese gol.

 

Escrito por:

Sylvia Ramírez
Conferenciante internacional de felicidad, liderazgo y marca personal
En redes: @SylviaNetwork 

 

 

Jueves, 15 Febrero 2024 20:43

5 puntillazos sobre la Libertad

 

Sylvia Ramirez, felicidad, liderazgo, liderazgo positivo, marca personal, oradora, ponente, speaker, conferencista, conferencia, charla, ponencia, congreso, convencion, Summit, motivación, recursos humanos, human resources, Happiness, leadership, positive leadership, personal branding, talent, self management, gerencia, talk, motivational, liderazgo personal, personal leadership, human development, mexico, miami, usa, España, Colombia, influyente, seminario


5 puntillazos sobre la libertad:

Uno:

Cada vez que usted sea capaz de reírse en medio de lo que sea que le esté pasando, eso es haga de cuenta estar tomándose uno un sorbito de libertad. Respire hondo y -sin decirle a nadie, discretamente, con elegancia saboree ese sorbito de inmunidad.


Dos:


Distinga siempre:

Una cosa es hacer algo para evitar algo.
Otra cosa es hacer algo para lograr algo.
Y otra cosa es hacer algo porque Ud. puede hacer ese algo.

Procure hacer siempre las cosas para ser más usted y ya. Incluso las cosas a las que se comprometió mediante un contrato: procure sentir que las hace porque cumplir su palabra lo hace ser más usted. Nada más. Va a ver todo lo que va a ganar en libertad.

 

Tres:

A lo mejor convenga hacer las paces con la idea de envejecer. ¿Sí ha notado que cuanto más viejo se va poniendo uno, más auténtico se permite ser? Qué alivio.

No se trata de orillarse, ni de rendirse ni de entregarse. Se trata únicamente de sonreírle a la noticia de la vejez.


Cuatro:

Hay momentos en los que lo único que uno puede hacer es tener claro hacia dónde va y soltar el control. Como cuando se sube uno a un autobús o a un avión: igualito. Hay temporadas en las que lo único que se puede hacer es mirar por la ventana, esperar intencionalmente y creer.

 
Cinco:

Si lleva varios días asustado, aburrido, agotado y/o distraído, pellízquese: recuerde quién era usted antes de sentirse así. Aplique la segunda consigna del Manifiesto de Felicidad que dice “Rugir para trascender”: el dolor adormece tanto, que hasta al león se le olvida quién es el rey de la selva. Acuérdese de esto: las pesadillas sólo aparecen cuando uno está dormido. Entonces pellízquese. Despiértese. Y recuerde quién es usted (ojalá esté claro que cuando hablé del león me refería a usted). Recuerde quién era usted.


Por:
Sylvia Ramírez Rueda
Conferenciante internacional de Felicidad, Liderazgo y Marca Personal
En redes: @SylviaNetwork